En Musical Monroe nos gusta generar hábitos saludables: instrumentos cuidados son instrumentos felices y por ende músicos felices. Por eso creemos que hay un hábito fundamental que todo músico debe desarrollar: la limpieza rápida del instrumento luego de tocar. Te contamos por qué...
A) RITUAL DIARIO: Recomendaciones para cuando terminás de tocar
Cada vez que tocás, ya sea practicando en tu casa, ensayando o en el escenario, el sudor de tus manos queda en el diapasón y en las cuerdas del instrumento. El sudor en las manos tiene, naturalmente, un pH ácido, pudiendo ser más o menos ácido según cada persona. Esto, luego de tocar, queda impregnado en los trastes y las cuerdas, generando corrosión y oxidación, y por lo tanto, afectando la durabilidad y eficacia del instrumento. Cuerdas que pierden brillo prematuramente, que se vuelven más propensas a romperse, y que incluso se tornan rugosas al tacto.
Así que ya sabes, no guardes el instrumento directo en la funda con la transpiración del ensayo o del show, en vez de eso hacé lo siguiente:
- Cuando termines de tocar, limpialo! Usá siempre un paño preferentemente de microfibra (guardalo en la funda, así nunca te lo olvidas!) para retirar el sudor del diapasón y las cuerdas. Nunca apliques limpiavidrios ni otros limpiadores no aptos para madera y metal. Si tenés algun producto específico para limpiar cuerdas mejor! Hay opciones económicas que podes llevar siempre en tu funda, como el limpiador de la marca CHROMOS* o el clásico Dunlop 65
- De paso, limpias un poco el cuerpo: si tenés a mano un poco de guitar polish mejor! Sino, el simple hábito de pasarle un paño sin producto al instrumento es una gran ayuda para el mantenimiento del mismo.
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B) Hacé esto cada vez que cambies cuerdas
El momento perfecto para limpiar a fondo es cuando sacás las cuerdas viejas, ya que podes aprovechar para limpiar la madera del diapasón:
- Las maderas se resecan por el clima, y juntan suciedad siempre que tocás. Incorporando el hábito de limpiar cada vez que terminas de tocar ayudas a mantener la limpieza, pero inevitablemente la madera va a acumular algo de suciedad que debés limpiar sin las cuerdas puestas. Limpiá la suciedad acumulada en los trastes con un paño y pasale unas gotas de aceite de limón para nutrir la madera. Recomendamos el clásico aceite de limón Dunlop, o una excelente opción alternativa de la marca CHROMOS que podes encontrar en nuestra tienda. (Ojo: el aceite de limón NO lo recomendamos si tu diapasón es de arce/maple, ya que puede llegar a machar este tipo de madera, en tal caso pasale un paño sin producto).
C) CHEQUEO SEMESTRAL: ¿calibrar cada 6 meses o 1 año?
Ahora bien, luego de todos los consejos anteriores, hay que hablar de algo fundamental: la calibración.
Los instrumentos de cuerdas como las guitarras y los bajos están sometidos a variaciones constantes de tensión, humedad y temperatura, lo que genera desajustes que pueden afectar a la comodidad, la precisión y la eficiencia general del instrumento. (¿Sabías que...? El mástil de una guitarra eléctrica soporta una tensión constante de entre 40 y 60 kg, dependiendo del calibre, la escala y la afinación en la que se encuentre. Esto, más las variaciones de humedad que producen que la madera se encoja y se expanda constantemente, descalibran el instrumento)
Calibrando tu instrumento mejorás todos esos aspectos, asegurás una afinación precisa, reducís el desgaste prematuro de trastes y componentes, prevenís deformaciones estructurales, y te permite adaptar el instrumento a tu estilo musical.
La calibración no es un simple ajuste, sino que es una serie de ajustes que realiza el luthier para compensar la tensión de las cuerdas, facilitando y mejorando el uso del instrumento. Se ajusta la curvatura del mástil, se revisa la nivelación de los trastes, se realiza una limpieza general y una revisión estructural.
En Musical Monroe siempre recomendamos calibrar por lo menos una vez por año, aunque lo ideal es cada 6 meses (siempre depende del uso y mantenimiento). Otra manera de darte cuenta si el instrumento necesita calibración es cuando notes trasteos marcados, cuerdas demasiado altas, incomodidad al tocar por dichos motivos, o bien si queres realizar un cambio de calibre.
Tu instrumento es tu herramienta para expresarte, cuidalo para que rinda al máximo!
Más allá de los cambios de cuerdas y calibraciones periódicas, dedicarle apenas unos minutos a tu rutina de mantenimiento asegura que tu guitarra o bajo responda al 100% cuando subas al escenario o entres al estudio.
¿Te quedó alguna duda? Escribinos! Estamos del otro lado para asesorarte de músico a músico.
